Cámara de Comercio advierte efecto dominó en la economía de Mazatlán
Francisca Cázares Oliveros explica cómo el cierre de un solo negocio golpea hasta a 50 proveedores y qué decide cada empresario para aguantar o no.
Cuando un negocio baja la cortina en Mazatlán, la pregunta no es solo cuántos empleos se pierden ahí, sino cuántos otros negocios dejan de recibir un pedido al día siguiente. Francisca Cázares Oliveros, presidenta de la Cámara de Comercio de Mazatlán, describió la economía local como "muy contraída" y reconoció que se han estado perdiendo empleos en el puerto.
El mecanismo que explica por qué un cierre pesa más de lo que parece tiene que ver con las cadenas de proveeduría. Según Cázares Oliveros, cada empresa puede tener entre 15 y 50 proveedores, de modo que cuando uno de esos negocios deja de comprar, el impacto se reparte en todo ese sistema: "cada que se cierra una cortina sabemos todo lo que impacta (...) dejar de consumirle una sola empresa, pues siempre va a estar impactando en ese sistema", dijo.
La decisión de seguir abierto o cerrar, explicó, no depende solo de la coyuntura económica general sino de cuentas muy concretas que cada empresario revisa por su cuenta: nóminas, impuestos y rentas. "No depende 100 por ciento de nosotros que se puedan seguir aguantando las cargas que trae cada empresario (...) cada uno decidirá hasta dónde aguanta", señaló. Esa misma semana, Roberto Osuna Valdez, presidente del Consejo Nacional Gastronómico de Mazatlán (Conagam), confirmó el cierre de tres negocios de comida.
Cázares Oliveros ligó parte de ese ambiente económico a la seguridad, tema sobre el que la gobernadora Graciela Domínguez presentó una estrategia el sábado pasado. La dirigente empresarial dijo ver avances, aunque no los que quisiera: "la información que nos presentaron sí se ve el trabajo que están haciendo; quizás no lo vemos como quisiéramos que esto ya se terminara, pero sí se ve un gran avance", afirmó, y agregó que hay que seguir confiando en que los tres niveles de gobierno sostengan ese trabajo.
Si cada negocio que cierra puede arrastrar hasta a 50 proveedores, la pregunta que queda sobre la mesa es cuántos empleos más están en juego detrás de los tres cierres de comida que ya reportó el Conagam esta semana.
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