Muchas cifras, pero todavía quedan cuentas pendientes
Reconocer lo que funciona también es hacer oposición. Señalar lo que falta, es exigir resultados.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este 1 de septiembre su Segundo Informe de Gobierno, con un mensaje centrado en seguridad, programas sociales, empleo, inversión y estabilidad económica.
El Gobierno federal presumió una reducción cercana al 51% en los homicidios dolosos, así como avances en empleo, salarios y programas sociales. También destacó que la recaudación federal alcanzó niveles históricos y que los programas de bienestar benefician a millones de mexicanos.
Sin embargo, un informe de resultados también debe analizar lo que todavía no está resuelto.
Seguridad: bajar homicidios no significa que la crisis haya terminado
La reducción de homicidios representa un dato positivo que debe reconocerse. Pero la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los mexicanos.
De acuerdo con una encuesta publicada después del informe, la percepción de violencia aumentó de 9% a 20% entre mayo y agosto, mientras la inseguridad continúa como la principal preocupación ciudadana.
El reto para el Gobierno es que la reducción de homicidios se traduzca en algo que la gente pueda sentir todos los días: menos extorsiones, menos desapariciones, menos robos y mayor tranquilidad en las calles.
Economía: estabilidad, pero crecimiento limitado
Sheinbaum destacó una economía resistente frente al entorno internacional y cifras positivas de empleo. No obstante, el crecimiento económico continúa siendo uno de los puntos débiles.
México registró un crecimiento aproximado de 0.7% durante 2025, mientras una parte importante de los trabajadores continúa en la informalidad.
Para las familias, el verdadero indicador no es solamente cuánto crece el PIB, sino cuánto alcanza el ingreso para pagar alimentos, vivienda, transporte, educación y servicios.
Programas sociales: cobertura histórica, pero falta hablar de oportunidades
Los programas sociales son uno de los principales pilares de la administración y llegan a decenas de millones de personas.
La discusión desde la oposición no debería centrarse en quitar apoyos. Al contrario: los programas que ayudan a las familias deben mantenerse, pero acompañados de empleos formales, mejores servicios públicos y oportunidades para que las personas puedan salir adelante sin depender permanentemente de una transferencia gubernamental.
Pemex: una deuda que sigue pesando
Otro de los temas que merece atención es Petróleos Mexicanos.
Aunque el Gobierno presume una reducción de alrededor de 20 mil millones de dólares en la deuda de Pemex, la petrolera todavía registraba una deuda cercana a 77.5 mil millones de dólares a junio de 2026. Además, el Gobierno ha destinado importantes recursos para respaldar financieramente a la empresa.
La pregunta que queda sobre la mesa es sencilla: ¿Cuánto más dinero público tendrá que destinarse a Pemex y cuál será el costo para los contribuyentes?
Un informe que debe contrastarse con la realidad
El Segundo Informe también dejó algunas cifras que han sido cuestionadas por verificadores independientes. Verificado documentó afirmaciones verdaderas, pero también otras consideradas imprecisas, engañosas o que requieren mayor contexto.
Por eso, la oposición tiene una responsabilidad: no descalificar todo, pero tampoco aceptar todas las cifras sin revisar su metodología y contexto.
El Gobierno tiene derecho a presentar sus avances. La ciudadanía también tiene derecho a preguntar por los pendientes.
México necesita resultados que puedan sentirse en la calle, en el bolsillo, en los hospitales, en las escuelas y en las colonias.
El balance de estos dos años no debe reducirse a una colección de porcentajes. La verdadera evaluación será saber si esos números están cambiando la vida cotidiana de las familias mexicanas.
Reconocer lo que funciona también es hacer oposición. Señalar lo que falta, es exigir resultados.
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