Sinaloa no puede acostumbrarse a vivir entre servicios deficientes
En Sinaloa, los servicios públicos deberían ser lo más básico que un gobierno debe garantizar. Sin embargo, para muchas familias conseguir que funcione el drenaje, que se recoja la basura, que una calle esté iluminada o que un parque reciba mantenimiento sigue siendo un problema cotidiano.
En Sinaloa, los servicios públicos deberían ser lo más básico que un gobierno debe garantizar. Sin embargo, para muchas familias conseguir que funcione el drenaje, que se recoja la basura, que una calle esté iluminada o que un parque reciba mantenimiento sigue siendo un problema cotidiano.
Las quejas vecinales se repiten en distintos sectores. En Culiacán, por ejemplo, habitantes han denunciado recientemente alcantarillas que se tapan, aguas negras en las calles, fallas en el alumbrado y deficiencias en la recolección de basura.
El problema no es solamente la molestia de caminar por una calle llena de basura o pasar junto a una fuga de aguas negras. Es una señal de que algo está fallando en la capacidad de las autoridades para atender lo elemental.
Los ciudadanos no están pidiendo privilegios. Están pidiendo que funcionen los servicios por los que pagan impuestos.
Sinaloa no necesita gobiernos que expliquen por qué no pueden resolver los problemas; necesita autoridades que los resuelvan.
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