Culiacán, Sinaloa Actualizado 10:08 h
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El campo sinaloense necesita certidumbre, no solamente promesas de apoyo

Los indicadores económicos estatales muestran señales de alerta.

El campo sinaloense necesita certidumbre, no solamente promesas de apoyo

Sinaloa es uno de los estados más importantes para la producción de alimentos en México. Sin embargo, detrás de esa fortaleza agrícola existe una preocupación que no puede ignorarse: la falta de certidumbre económica para quienes siembran, cosechan y sostienen buena parte de la actividad productiva de nuestra entidad.

Los indicadores económicos estatales muestran señales de alerta. Durante el primer trimestre de 2026, la actividad económica de Sinaloa registró una caída anual de 1.2 por ciento, mientras que las actividades primarias —entre ellas la agricultura— retrocedieron 16.6 por ciento. Son cifras que obligan a revisar qué está pasando con uno de los motores económicos del estado.

A esto se suman las dificultades que han enfrentado productores de maíz para recibir los apoyos comprometidos. El pasado 8 de octubre, agricultores de Ahome señalaron que, aunque algunos ya habían recibido parte de los incentivos federales y estatales, persistían retrasos en los recursos complementarios de FIRA y había productores que seguían esperando depósitos.

El problema es que el calendario agrícola no se detiene. Los productores necesitan dinero para comprar semillas, fertilizantes, combustible y preparar sus tierras para el siguiente ciclo. Si los recursos llegan tarde, muchos deben recurrir a créditos y asumir intereses que reducen todavía más sus ganancias.

Desde la oposición debemos plantear una exigencia clara: el campo necesita una política agrícola que dé resultados, no solamente anuncios de apoyos.

Es indispensable transparentar cuántos productores han recibido cada incentivo, cuánto dinero sigue pendiente, cuáles son los plazos definitivos de pago y qué mecanismos existen para garantizar precios rentables para las cosechas.

También hace falta una estrategia de largo plazo que reduzca la incertidumbre en la comercialización y facilite el acceso al financiamiento.

Apoyar al campo no significa únicamente entregar dinero: significa crear condiciones para que producir alimentos sea rentable y sostenible.

El gobierno debe entender que cada retraso tiene consecuencias para las familias agricultoras, los empleos rurales y la economía de Sinaloa.

Defender al campo sinaloense es defender nuestra soberanía alimentaria, nuestra economía y el futuro de miles de familias.

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