Escuinapa se hace noticia nacional
Hoy voy a ser muy terruñero, porque duele en lo más íntimo lo que está pasando en Escuinapa, Sinaloa. Durante las últimas semanas, este municipio, enclavado en el extremo sur del estado, se ha convertido en noticia nacional, pero por la violencia que hoy lo golpea.
Por: Emilio Martín Sánchez Parra
El Barista de la Política
Estimad@s lectores de Para Un Buen Café:
Hoy voy a ser muy terruñero, porque duele en lo más íntimo lo que está pasando en Escuinapa, Sinaloa. Durante las últimas semanas, este municipio, enclavado en el extremo sur del estado, se ha convertido en noticia nacional, pero por la violencia que hoy lo golpea.
Hasta septiembre de 2024, Escuinapa era considerado uno de los municipios más tranquilos de Sinaloa. Para quienes, por motivos laborales, tuvimos que dejar esa tierra donde está nuestro cordón umbilical, regresar significaba reencontrarnos con los nuestros y participar en reuniones familiares interminables. Caminar por sus calles a cualquier hora era disfrutar de una tranquilidad.
Quienes visitaban Escuinapa difícilmente olvidaban su ambiente y la posibilidad de recorrer sus calles con confianza. Visitar sus playas, a menos de 20 minutos, y pasearse por el malecón de Teacapán eran parte de la experiencia de disfrutar de sus atractivos, en medio de una atmósfera de armonía y tranquilidad.
Las fiestas decembrinas representaban la máxima expresión de ese espíritu. La celebración literalmente se extendía por las calles, gracias a la unión y cooperación de los vecinos. Recuerdo la céntrica calle 22 de Diciembre: recorrerla durante esas fechas era encontrar grupos musicales en distintos tramos y convivir hasta la madrugada. Al despedir el año, circular por la ciudad se convertía en una odisea por las reuniones familiares en Las calles que daban la bienvenida al Año Nuevo.
Sin embargo, desde 2015, quizá ante la indiferencia de muchos, comenzamos a observar cómo las actividades relacionadas con la venta de bebidas alcohólicas quedaban, después de determinadas horas, bajo el control del crimen organizado. Una situación que no puede entenderse sin la actuación o complicidad de autoridades municipales, las cuales, al parecer, siguen vigentes hasta la fecha.
Pero después de septiembre de 2024, cuando la violencia se intensificó en Culiacán y comenzó a extenderse hacia el sur del estado, la realidad de Escuinapa cambió. La tierra que inspiró a José Alfredo Jiménez para incluirla en “El corrido del Caballo Blanco” empezó a vivir una pesadilla impensable.
A partir de entonces, todo cambió. Se desató una confrontación entre grupos criminales que llevó la violencia a las calles, incluso a plena luz del día y casi frente al Palacio Municipal. En ocasiones, los habitantes han vivido situaciones extremas como el cierre por horas de accesos o salidas de la ciudad.
También ha habido ataques con artefactos explosivos de fabricación casera contra viviendas y negocios. A ello se suma el aumento de las extorsiones o del llamado cobro de piso a actividades económicas lícitas, una práctica criminal que golpea la viabilidad de pequeños y medianos negocios.
Pero si la violencia contra el patrimonio es grave, aún más dolorosa resulta la pérdida de vidas humanas. De acuerdo con el recuento, desde junio se han registrado más de 21 asesinatos de mujeres, ocurridos en distintos lugares y circunstancias: en sus centros de trabajo, frente a sus hijos y hasta cerca de instalaciones de seguridad pública o en las inmediaciones del mercado municipal. A estas víctimas se suman cantidad similar de hombres que también han perdido la vida en esta espiral criminal.
La violencia ha alcanzado incluso a dos funcionarios municipales de alto rango, quienes, según los hechos referidos, fueron asesinados en ataques directos. No se trata de daños colaterales, y cada muerte deja familias destrozadas y una comunidad cada vez más marcada por el miedo.
La semana pasada, la violencia alcanzó otro nivel cuando un conductor de transporte urbano fue atacado en su camión, lleno de estudiantes de secundaria y preparatoria. Afortunadamente, gracias a Dios, el chofer sobrevivió, pero basta imaginar las consecuencias que pudo tener ese ataque para comprender el riesgo al que están expuestos los estudiantes, incluso durante sus actividades cotidianas.
Indigna escuchar declaraciones de representantes populares de la 4T que minimizan o justifican la gravedad de estos hechos. Pero la sumisión a su gobierno o su cálculo político los hace ignorantes o carentes de sensibilidad social.
La tranquilidad que distinguía a Escuinapa ha dado paso al miedo. Por las noches, sus calles parecen las de un pueblo fantasma; las reuniones familiares y las fiestas han disminuido, mientras el comercio atraviesa momentos difíciles. La vida se ha transformado al grado de las propias autoridades municipales recomienda evitar al máximo salir de casa y las actividades escolares, muchas ya se realizan en forma virtual. Esta es la nueva realidad.
Hoy, la tierra donde naciera «El Güilo Mentiras» es parte de los noticieros nacionales; sin embargo, lo es por la gran ola de violencia que la azota a diario. Quienes llevamos a Escuinapa en el corazón no podemos ser indiferentes. Detrás de cada noticia negativa están en la memoria nuestras familias o amistades, nuestra infancia vivida con tranquilidad y el deseo de recuperar parte de lo que también se nos ha arrebatado.
En Escuinapa, todos merecemos recuperar la tranquilidad que le dio identidad, la confianza que permitía a sus familias convivir en las calles y la esperanza de que sus hijos puedan vivir sin temor.
Esta es mi aportación al debate. Pero ahora, acompañados de un buen café, hagamos lo más importante: formar nuestra propia opinión y compartirla en nuestros portales.
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Hasta el próximo lunes. ☕✍️
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